Sin embargo dichas baterías no son realmente propias de cada célula. Las mitocondrias son pequeñas estructuras dentro de cada célula que se encargan de brindar la energía necesaria a cada célula para que pueda desarrollar sus funciones. Pero esto no siempre fue así.

Hace miles millones de años la vida estaba fraccionada en una variedad de elementos con funciones muy básicas, en aquellos momentos las mitocondrias eran una forma de vida independiente, están más emparentadas con las bacterias que con las células eucariotas.

Con el paso del tiempo esas primitivas mitocondrias se dieron cuenta que podían vivir más cómodamente dentro de otros organismos, que en ese tiempo fueron esas antiguas células eucariotas, y también se dieron cuenta que si le ayudaban a esa célula, ambas podían vivir fácilmente  sin carencias de ningún tipo. Así es como nació  una simbiosis que continúa hasta nuestros días, en la cual las células buscan los nutrientes y los ingresan dentro de ella y las cientos de mitocondrias dentro de cada célula proveen la energía para todas las funciones necesarias.

Pero estas pequeñas baterías no van a permitir que las pasemos por alto tan fácilmente, son tan especiales que incluso han optado por mantener su propio ADN diferente al ADN de la célula (ADN mitocondrial), esta es una manera de decirnos “hey, yo soy muy importante e independiente”.

Y eso es así, debido a que sin nuestras mitocondrias, la vida como la conocemos simplemente no podría existir. Tenemos ejemplos tan claros como el envejecimiento, donde uno de los pilares del envejecimiento es la pérdida en la cantidad de mitocondrias lo que se ve reflejado en menor capacidad energética del cuerpo, esto podría explicar porque los ancianos tienen tan poca energía comparados con los niños.

Sin embargo también existen maneras de nutrir, cuidar e incluso de incrementar nuestra cantidad de mitocondrias, existen por ejemplo compuestos como la CoEnzima Q 10 que actúa en las mitocondrias estimulándolas para que produzcan más energía, o la Superóxido Dismutasa, un antioxidante que actúa protegiendo particularmente el ADN de las mitocondrias, o la PQQ (Pirroloquinolina Quinona), un compuesto de origen vegetal que literalmente activa genes que producen nuevas mitocondrias.

Recuerda hacer mantenimiento constante de esas pequeñas baterías celulares para que tus células se mantengas sanas y energizadas.

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Acerca del Autor

Estefano Macedo es médico y escritor, ha escrito libros como La Dieta del ADN y es el fundador de Génica, un Centro de Nutrición Molecular que desarrolla  planes y tratamientos basados en la genética específica de cada persona. Gracias a su sólida formación médica, su master en nutrigenómica y los posgrados en nutrición integrativa, herbolaria y medicina naturopática fue posible crear el concepto de Génica, permitiendo a las personas mejorar su salud de manera natural con métodos científicamente probados.

Acerca de Génica

Génica se formó a partir de una profunda investigación con un único fin: curar de raíz las enfermedades. Con esto en mente en Génica hemos desarrollado Programas de Bienestar Bioindividualizados, los cuales incluyen alimentos, tratamientos y recomendaciones con enfoque natural con una sólida base científica para mantener la salud o para tratar enfermedades.

“No todos somos iguales”. Esta frase es conocida por la mayoría pero en Génica decidimos llevarla al siguiente nivel, analizando a nuestros pacientes a nivel genético permitiéndonos crear programas verdaderamente personalizados con el fin de adaptar su alimentación y sus recomendaciones a las necesidades genéticas específicas de cada persona.

En Génica buscamos cambiar la manera de hacer medicina.

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